viernes, 4 de septiembre de 2009

Organización eclesiástica.

Las opiniones sobre la organización de la iglesias cristiana y la del gobierno civil, y sus mutuas relaciones, encuentra todos los matices entre las iglesias reformadas y protestantes.
Respecto de las relaciones iglesia-estado, la teoría de las dos espadas medioeval es suplantada, por los luteranos, por una de independencia del poder civil respecto del poder religioso, doctrina que de hecho significará la sujeción de las iglesias protestantes al poder civil; no fue así en los países calvinistas, donde sucede lo contrario (presbiterocracia), y esto será característica de los gobiernos puritanos hasta el siglo XVIII, cuando los protestantes, en gran parte como consecuencia de la Revolución Americana, avanzarán la doctrina de la separación de la Iglesia y el Estado, y de la libertad de conciencia, que será una conquista de aquella revolución.
Por un lado, entonces, las corrientes calvinistas (y puritanas) mantienen doctrinas de separación entre iglesia y estado, que, no obstante, resultan, en la práctica en una teocracia, mientras luteranos y anglicanos sujetan, en la práctica y la teoría, la iglesia al dominio civil; la libertad de conciencia no se logrará, efectivamente, sino con la Revolución Americana, mediante la separación de la iglesia y el estado, tanto en la teoría como en la práctica. Lo hermoso de la Revolución Americana en este aspecto es que, siendo profundamente respetuosa de la religión y la religiosidad de los ciudadanos, acaba con todas las preferencias y exclusividades sectarias (tan difundidas en los Estados Unidos prerrevolucionarios), pero no para sujetar o perseguir la religión, sino para resguardarla y protegerla, porque entiende la religiosidad como un culto a la divinidad que emana de la libertad de conciencia, que es el valor fundamental que dicha Revolución desea lograr y proteger.
Igualmente, respecto a la organización de las iglesias, existen diversos puntos de vista entre los protestantes, siendo las corrientes principales la episcopal y la congregacionalista. La episcopal estima que la sucesión apostólica (es decir, la sucesión ininterrumpida en la ordenación episcopal, que remonte hasta los apóstoles) y el gobierno mediante obispos es esencial para una congregación cristiana: la Iglesia anglicana es el prototipo de comunidad episcopalista; los congregacionalistas estiman que se es cristiano por una experiencia íntima y personal, por moción del Espíritu Santo, y que esta congregación de santos es guiada no por obispos ni por viejos, sino en manera usualmente muy participativa, con injerencia de todos los miembros de la comunidad; los Puritanos[15] son el prototipo congregacionalista. En Norte América los gobiernos civiles respaldaron a los congregacionalistas dándoles privilegios que las convirtieron en únicas iglesias toleradas hasta 1790, situación que subsistirá hasta 1818 en Connecticutt y 1834 en Massachussetts.

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